Desde Gotemburgo, Suecia, llega Kazea, una banda que, con su álbum debut, “I. Ancestral” (2025) irrumpe en la escena con una propuesta que desafía las etiquetas de subgénero. Este trío, formado por Jonas Mattsson (voz y guitarra), Rasmus Lindblom (bajo) y Daniel Olsson (batería), fusiona la intensidad del post-rock, las melodías evocadoras del nuevo folk y el peso abrumador del sludge, creando un sonido que se siente tanto primitivo como cinemático. Publicado bajo el sello Suicide Records, “I. Ancestral” (2025) establece un tono distintivo que combina introspección, narrativa y una atmósfera densa con una duración de apenas cuatrenta minutos, este álbum destila la experiencia de músicos mucho más curtidos, tejiendo paisajes sonoros que van desde lo pastoral hasta el metal más aplastante, todo ello enmarcado por la increíble mezcla de poesía de Lorca y la masterización de Magnus Lindberg de Cult of Luna. El álbum se presenta como una exploración de contrastes, donde las guitarras acústicas reminiscentes de Santaolalla se mezclan con riffs distorsionados, propios de los Melvins, mientras la voz de Mattsson, con su peculiar nasalidad en lo que parece una mezcla imposible de Billy Corgan, Liam Gallagher y Layne Staley, añade una capa emocional que oscila entre lo melancólico y lo visceral. La inclusión del folk aporta una sensación de paganismo, mientras que el sludge y el post-metal inyectan una crudeza que logra que cada canción suene aún más contundente.
En "Whispering Hand", experimentan con un sludge accesible (si es que esto puede existir), lleno de momentos melódicos que podrían incluso sonar en la FM. La percusión tribal de Olsson y sus pegadizos riffs convierten la canción en un himno, mostrando la capacidad del trío para destilar su sonido en algo directo pero poderoso, mientras que en "With A Knife" se atreven con el recitado de un extracto de Bodas de sangre de Federico García Lorca, con éxito y un resultado impactante. Por otro lado, "A Strange Burial" retoma ese nuevo folk con fragmentos narrados, creando una atmósfera que se siente como un cuento y "Wailing Blood" mantiene el ímpetu con un enfoque más americano, reminiscente de Huntsmen, donde la distorsión y el ritmo galopante dominan, aunque sufre de cierta repetición hacia el final. El disco alcanza su clímax con "Seamlessly Woven", un coloso de siete minutos que captura lo mejor de Kazea, a base de capas de sonido que crecen desde una calma inquietante hasta un estallido emocional, con un desgarrador coro. La guitarra de Mattsson y el bajo de Lindblom se entrelazan en un crescendo post-metal, mientras Olsson marca el pulso con precisión. Aunque "The North Passage" ofrece un interludio ambiental con un groove machacante, su minimalismo rítmico puede sentirse repetitivo, confirmando la habilidad de Kazea para navegar entre géneros, entregando momentos de brillantez que compensan sus pequeñas flaquezas. “I. Ancestral” (2025) es un debut que, más allá de sus imperfecciones, me ha cautivado por su audacia y su capacidad para evocar imágenes vívidas, y al que únicamente puedo criticarle negativamente su repetición rítmica ("Pale City Skin" o "Wailing Blood") o una mejor mezcla en las voces que, a veces, se pierde en los momentos más intensos, pero su ambición y ejecución lo convierten en una obra prometedora. Canciones como "Seamlessly Woven" y "Trenches" me han dejado tarareando sus melodías durante días, mientras que la crudeza de "Whispering Hand" me hace querer ver a Jonas Mattsson, Rasmus Lindblom y Daniel Olsson en directo, desatando esa energía visceral.
Sin embargo, no puedo ignorar que la repetición en temas como "Pale City Skin" o "Wailing Blood" a veces frena el ímpetu del álbum, y la mezcla vocal podría haber dado más espacio a la expresividad de Mattsson. Aun así, este disco tiene algo especial: una autenticidad que trasciende sus influencias y una narrativa que se siente personal, casi ancestral, como sugiere su título. Para un debut, Kazea ha puesto el listón alto, y su propuesta me hace imaginar lo que podrían lograr en futuros capítulos de esta serie musical. “I. Ancestral” (2025) no es perfecto, pero su imperfección es parte de su encanto; es un grito visceral desde las sombras que invita a perderse en su mundo. Para los amantes del post-metal y las fusiones inesperadas, este álbum es una joya que merece ser descubierta. Por mi parte, estaré atento a lo que este trío sueco nos depare en el futuro.
© 2025 Lord Of Metal